Ximena cumplirá en septiembre de 2026 15 años desde que ingresó a la Escuela: “llegué a la Dirección de Pregrado inicialmente, he pasado por 3 Direcciones”. Su primer rol consistió en apoyar a los profesores en temas pedagógicos, relacionado a la psicología educacional. Luego el área de desarrollo docente se convirtió en la Dirección de Educación en Ingeniería: “fue una célula que luego pasó a formar algo mayor”. Allí se desempeñó hasta 2023, momento en que se crea un cargo en la Dirección de Postgrado para brindar apoyo psicológico a los estudiantes: “se creó el área de orientación y bienestar, invitándome a formar parte desde su creación”. Cotidianamente Ximena recibe a los estudiantes de postgrado que requieren algún tipo de apoyo: “no consiste en psicología clínica, pero sí debo acogerlos y muchas veces brindarles contención emocional”. Se encarga de mostrar los diferentes escenarios a las que se enfrentan junto a sus posibilidades, derivando a los diferentes servicios y redes de la Universidad cuando es requerido: “a veces hay situaciones de salud mental súper complejas que no están siendo atendidas; la invitación es a buscar apoyo”. Por otra parte, Ximena en su cargo también genera instancias de promoción del bienestar: “en algunos casos son reuniones o almuerzos para crear comunidad, como una red de apoyo y factor protector para los alumnos de postgrado, que pueden ser muy solitarios en su quehacer diario”. Se busca generar sentido de pertenencia. En ese sentido, se llevan a cabo talleres con temáticas que aportan al bienestar, como autocompasión y gratitud. Por último, se ha incorporado el trabajo con los profesores supervisores de estudiantes, desarrollando talleres: “se han llevado a cabo capacitaciones para que los docentes puedan brindar buena acogida a los estudiantes, detectar señales de alerta y orientar en torno a redes UC”. De las tareas que desempeña en su rol, Ximena disfruta la interacción con los estudiantes: “me encanta recibirlos, escucharlos y sentir que contribuyo en dar alivio a lo que atraviesan”. Como anécdota, recuerda el viaje emprendido a Londres años atrás junto a un compañero de la Dirección de Pregrado, para conocer experiencias de ingeniería que pudieran se replicables en la Escuela: “cuando llegamos al hotel nos enteramos de que la reserva no fue confirmada”. Luego apareció un desconocido que les ofreció alojamiento: “era un hotel tenebroso en un subterráneo, pensé que era un secuestro”. Tras no poder dormir durante toda la noche, al día siguiente encontraron un lugar idóneo para alojar. Hacia futuro, Ximena proyecta poder seguir forjando el sentido de comunidad a través de diferentes proyectos: “podríamos crear un sistema donde los estudiantes que llevan más tiempo sean padrinos de los que van entrando, no tan solo en lo académico”. En general, su visión se enfoca en avanzar hacia la elaboración de diferentes iniciativas en favor del acompañamiento de los estudiantes de postgrado. En sus tiempos libres, Ximena disfruta del baile y probar café de distintas cafeterías: “la instancia de ir a tomarse un café es algo muy simple, pero cada vez disfruto más de ese tipo de cosas”. Ella es de Santiago y ha vivido toda su vida en la capital; tiene un hijo de 5 años: “es muy regalón y le gusta estar en movimiento todo el tiempo”. En vacaciones de verano es posible que viaje a recorrer el sur junto a su familia: “me gusta mucho Pucón y sus cercanías”. Para cerrar, Ximena nos hace un llamado a estar atentos a lo que atraviesa el de al lado: “no debiéramos sentirnos tan ajenos al otro”, siendo relevante estar atento a cómo nos sentimos nosotros, pero también los demás, ya que con pequeños actos se puede alegrar el día a un tercero. Agradecemos a Ximena por recibirnos en su puesto de trabajo con tanta amabilidad y por compartirnos su historia.